"Mi rebeldía es
decir 'yo puedo'".

- Yanerit Morgan -


¿Qué te hace fuerte?



Yanerit Morgan

Representar a su país en el ámbito internacional es un motivo de orgullo para ella. Y el amor por su familia, el motor que la mueve a diario para seguir superándose. Por eso Yanerit Cristina Morgan Sotomayor, embajadora de México en Ecuador, es un ejemplo para todas las mujeres del mundo que ansían crecer y progresar.
Combinar su labor diplomática con la de madre requiere de un altísimo compromiso. Pero a base de tenacidad y de una entrega que no entiende de altibajos, ha conseguido destacarse como una excelente embajadora y una madre intachable.
Nacida en el puerto de Veracruz el 17 de enero de 1963, encontró su vocación profesional de muy pequeña. Ni siquiera había empezado el bachillerato cuando supo cuál era su aspiración. Esa determinación y disciplina que demostró desde chiquita le han llevado a ocupar altos cargos, a los que muy pocas mujeres lograron acceder durante décadas. “La mujer ha tenido más obstáculos para ejercer el liderazgo”, asegura.

Discurso en la 3ra. Conferencia de Estados Insulares en Vías de Desarrollo.

Yanerit, que forma parte del Servicio Exterior de su país desde 1991, ha encabezado la Dirección General de Organismos y Mecanismos Regionales Americanos y, además, ha sido representante alterna de México en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), embajadora en Panamá y directora general adjunta de Derechos Humanos.
Tomada de panamaamerica.com.pa.
Sus desafíos no solo han estado ligados a su trabajo, sino también a su familia. Con siete meses de embarazo, le surgió la oportunidad de ingresar al Servicio Exterior Mexicano (SEM) a través de un concurso. Ya casi podía palpar su sueño, pero debía prepararse para los duros exámenes de ingreso en plena gestación.
No fue un obstáculo para ella. Logró su objetivo y, al poco tiempo de entrar a la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, formó parte de una delegación azteca en la sede de la ONU, en Nueva York. “Ese primer viaje que hice fuera de mi país me abrió un mundo de posibilidades”, rememora.

¿Cómo decidiste ser...?




A pesar de sus constantes desplazamientos y de sus largas jornadas laborales, toda su familia la apoya sin reservas. Tanto sus dos hijas como su esposo la respetan y admiran. “Los valores o principios no se transmiten repitiendo un discurso todos los días, sino a través del ejemplo de nuestras vidas. Y de eso somos conscientes en mi familia”, apostilla la embajadora.
La Cuarta Conferencia Mundial Sobre la Mujer, celebrada en Beijing (China) en 1995, supuso un punto de inflexión para ella, en gran medida porque allí se discutieron temas trascendentales sobre igualdad de género: “Me di cuenta de que las realidades de muchas mujeres alrededor del mundo son muy difíciles”. Por eso está convencida de que hacer visibles esas problemáticas y luchar por sus derechos “es un tema que tiene que estar en la agenda internacional”.
Tomada de Flickr.com.
Hoy, en su día a día, demuestra que trabajar en instituciones públicas, en un país donde el machismo está muy enraizado, no es un hándicap para obtener importantes logros. Y, además, hace un llamado a hombres y mujeres para que se interesen por la igualdad de género. “Mi rebeldía es decir ‘yo puedo’”, remarca.

Conoce a cada una de ellas