"Hablar en nombre de Cuba
es un honor".

- Mercedes de Armas García -



¿Qué te hace fuerte?



Mercedes de Armas García

Evita presumir de sus logros en el servicio diplomático cubano, al que pertenece desde hace treinta años. Un trabajo que le ha permitido recorrer Angola, Estados Unidos, Bolivia, Ecuador… Pero Mercedes de Armas García (La Habana, 16 de enero de 1963) se considera una mujer “normal”, que lleva la revolución cubana en las venas.
Chachi, como también la llaman, nació en una familia sencilla. Su padre fue científico azucarero y su madre se desempeñó como destacada secretaria hasta que se dedicó al hogar. Hija única con cuatro hermanos, Mercedes tuvo que hacerse valer entre tantos hombres. Pero siempre se sintió querida durante aquellos años de su infancia y adolescencia en que vivió rodeada de libros, en que se pegaba al televisor para ver los discursos de Fidel Castro, a quien llegó a conocer en persona.
Aprendió a valorar la importancia del trabajo en equipo y del liderazgo desde muy joven. En gran medida porque los alumnos de su instituto debían estudiar por las mañanas y trabajar en una plantación de cítricos por las tardes. Así absorbió la cultura del esfuerzo y fue elegida dirigente estudiantil. Ella soñaba con dedicarse a los demás, con servir a la sociedad como doctora. Estaba convencida de que la medicina le permitiría llevar esa idea a la práctica. Hasta que se topó con una persona muy malherida de forma accidental y comprobó que no podía soportar la crudeza de esas escenas.
La diplomacia, además, le otorgaba la posibilidad de representar a su país en el mundo. Entre suspiros, Mercedes aún recuerda la tarde en que llegó a casa con numerosos folletos de diferentes carreras universitarias y conversó con sus padres acerca de su futuro académico. “Tuve la suerte de crecer en una sociedad en transformación”, rememora.
Angola, 1986. El país africano, inmerso en una guerra civil que se prolongaría desde 1975 a 2002, fue su primer destino tras licenciarse en Relaciones Políticas Internacionales. La tragedia le ayudó a constatar que su trabajo sí podía tener un impacto directo en las personas.
Fue el preludio de su experiencia en territorio estadounidense, donde en una primera etapa acompañó a su esposo, Rafael Dausá, y laboró como funcionaria en la Sección de Intereses de Cuba en Washington. Posteriormente ejerció como representante de Derechos Humanos de Cuba ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU). No era una misión fácil, ya que el país centroamericano estaba en la mira de Occidente. “Sentía temor por la enorme responsabilidad de representar a Cuba en un tema tan complejo, que se utilizaba para justificar fuertes campañas contra el país. Pero fue una experiencia maravillosa, donde aprendí mucho”, evoca.

¿Cómo decidiste ser…?


Las jornadas eran duras, interminables. Así que debía recurrir a su ingenio para que sus hijos la sintieran más cerca. A veces, cuando regresaba al hogar, se vestía una bata y ropa de casa. Y cuando los chicos se dormían, volvía a ponerse el atuendo de calle y bajaba varias plantas hasta su oficina. Cualquier día le daban las tres de la madrugada entre papeles. “Un gran reto fue hacer sentir a mis hijos en un hogar. Creo que, a pesar de las dificultades, lo logré”, subraya al tiempo que admite sentir cierta pena por no haberles brindado más atención entonces.

Concluida su misión en Estados Unidos, volvió a La Habana, donde fue coordinadora del Grupo de Derechos Humanos en la Subdirección de Asuntos Sociohumanitarios (Dirección de Asuntos Multiraterales); y subdirectora de Asuntos Políticos y directora jurídica de la Cancillería, hasta que fue destinada como ministra consejera en la Embajada de Cuba en Bolivia. Su esposo era el máximo representante de la delegación.

“En Bolivia me inspiré para volcarme en las letras”, relata. Fue allí donde dio forma a su primera novela en 2014: Los ojos del puma. El libro ilustra la revalorización del espíritu originario boliviano al mismo tiempo que Evo Morales iniciaba su Presidencia en 2006 y se publicó antes de que Mercedes se trasladara a Ecuador, donde actualmente ejerce como ministra consejera en la Embajada de la República de Cuba.

Reseña del Ministerio de Comunicación boliviano sobre ‘Los ojos del puma’.

Tomada de Vicepresidencia de Bolivia.

Pero su vida dio un giro cuando su casa de La Habana se derrumbó. Además de velar por el bienestar de los suyos, tuvo que compaginar su labor profesional con la reconstrucción de la vivienda. Fueron momentos muy duros, previos a su llegada a Ecuador, donde tanto ella como su esposo ocupan los mismos cargos que en Bolivia: “Ese evento me marcó”.
     

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