"Cuando una es firme en sus decisiones, siente que estas son honestas".

- Marina Salvarezza -


¿Qué te hace fuerte?



Marina Salvarezza

Aunque aterrizó en Ecuador en 1977, Marina Angela Salvarezza Dainese (6/12/1946) aún conserva ese marcado acento italiano que estiliza su español y delata su origen. Algunos la describen como la italiana más ecuatoriana del país o como la ecuatoriana más italiana. Pero la verdad más irrefutable en la vida de esta mujer es su amor incondicional por el teatro.

Hija única de Bianca Dainese y Pierino Salvarezza, un aviador que combatió en la Fuerza Aérea de Italia durante la II Guerra Mundial, Marina nació el 6 de diciembre de 1946 en la ciudad de Génova. El trabajo de su padre, que se desempeñó como mecánico de motores para el ejército tras la contienda, le obligó a mudarse a varias ciudades.

Ese ir y venir forjó su personalidad curiosa y viajera, que ya desde chiquita se interesaba por lo que había más allá de las paredes de su hogar. Aunque pertenecer a una familia conservadora limitó en algunos momentos sus aspiraciones, logró alcanzar su meta y se forjó un nombre en el mundo artístico. Un mundo que le hizo apasionada, impulsiva y determinada.

Tomada de eluniverso.com.
Primero le cautivó la danza, pero no la exploró demasiado. Luego se lanzó a la pintura y el piano. Y fue en el colegio milanés Alessandro Manzoni, uno de tantos por los que le tocó pasar, donde se encontró con el teatro. Siempre le había atraído, aunque no pensaba que podría llegar a dedicarse a él como profesional.

¿Cómo decidiste ser...?




El tono grueso y enérgico de su voz llamó la atención de directores y buscadores de talentos. Fue Marcela Mariotti, hija de artistas, quien la descubrió y la animó a hacer carrera en los escenarios. Marina se adentraba así en la interpretación con 14 años, recitando góspel y protagonizando sus primeros papeles en pequeñas obras, que se presentaban en las escuelas de Milán y sus alrededores.

Su pasión por las tablas se desbordó, aunque en sus inicios no contó con el apoyo de sus padres, a quienes les preocupaba que su vida artística no le ofreciera la estabilidad económica necesaria. “Dedicarme a hacer teatro ha sido como tomar conciencia poco a poco”, afirma vehemente.

Entrevista en El Telégrafo.

Aprovechando que durante los años 50 y 60 pasaba algunas de sus vacaciones veraniegas en Alemania, aprendió el idioma teutón y ejerció allí de profesora ocasional para ganar un poco de dinero y poder pagar sus clases de teatro.

En 1970, mientras trabajaba entre en el Instituto Nacional de Radio y la RAI (radiotelevisión pública italiana), conoció a Alberto García, un estudiante de arquitectura que había llegado desde Ecuador y que se convertiría en su futuro y actual esposo. Tiempo después, ambos se marcharon a tierras latinoamericanas. Marina no sabía mucho de Ecuador, pero enseguida le agradó la calidez y amabilidad de sus gentes y se enamoró de Guayaquil. Y eso que los comienzos fueron difíciles. El carácter portuario de la ciudad no dejaba mucho espacio para el teatro.

Tomada de larevista.ec.

Marina, que hoy también ejerce como directora y docente en la Universidad Casa Grande, no se rindió. Y en 1984 fundó el Teatro Experimental de Guayaquil, con el sueño de convertirlo en un referente de las artes escénicas en la ciudad. Una de sus grandes apuestas fue ‘La casa de Bernarda Alba’, de Federico García Lorca. Y aunque pocos creían que el teatro clásico podía seducir al gran público, la obra fue un éxito. El primero de muchos. “El teatro es compartir todo el ser”, concluye.

Tomada de Flickr.

Nota sobre el homenaje que recibió en 2014.

Conoce a cada una de ellas