"Hoy siento que tienes que dar amor para hacerte respetar".

- Ma. Gabriela Albuja -


¿Qué te hace fuerte?





Ma. Gabriela Albuja

Nacida en Quito, Ecuador en 1966, Ma. Gabriela Albuja Izurieta conoció su vocación misional desde muy pequeña. El amor al prójimo y el trabajo por las personas más vulnerables fueron descubrimientos que desde la comodidad de su hogar, la llevarían a replantearse su vida personal y profesional años después..
Actualmente es Coordinadora de “Yachay Kawsay”, proyecto educativo comunitario de las doce inteligencias humanas y la memoria celular en quichwa e inglés. Además participa junto a las mujeres de la comunidad Saraguro en el movimiento “Chasqui Warmikuna”.
Sabía que iba a ser una misionera, y en la iglesia dio sus primeros pasos, hoy es una “misionera del amor” como ella le llama a su trabajo día a dia.
En sus años de juventud trabajó para lograr una ciudad diferente, una ciudad más humana, pero esa lucha la terminaría alejando de Quito y conociendo un nuevo lugar en donde se sintió identificada desde el primer momento.
Está convencida que su vida la marcó el haber nacido en una familia de clase media-alta en donde conoció a gente pobre y en condiciones de vida tristes y muy duras. Se encontró en la selva y en las comunidades que ahí habitan.
El Universo
El tiempo y sus experiencias han pulido su manera de actuar, pero no ha dejado de ser una mujer alegre, llena de sueños, ímpetus y ganas de hacer feliz a los que la rodean. Considera que el vivir en desapego le ayudó para que no sea complicado dejar la ciudad o la familia con la que vivió.

¿Cómo decidiste ser...?




En la comunidad de Saraguro conoció al amor de su vida, José María Vacancela Gualán, ahí asumió el atuendo tradicional después de diez años de vivir en la comunidad, como una forma de honrar a quienes la habían recibido y la mejor manera de apoyar a sus hijas, que comenzaban a tener una crisis de identidad por el intercambio constante de vestimenta.
Le gusta mucho dar masajes y siente que esa conexión es una conexión de amor con las personas. “Hoy siento que tienes que dar amor para hacerte respetar. Siento que mientras más amor das más amor recibes”.
Recuerda con mucho cariño a su amiga Susana Wappenstein, quien falleció en 2017 y quien además de amiga de colegio fue una de sus guías de vida.
Se considera una “Impulsadora de Sueños” y por ello envía pequeñas piedritas a diversos lugares del mundo (Macchu Picchu es uno de ellos) con la esperanza de que esas energías le ayuden a llegar a esos lugares especiales.


Conoce a cada una de ellas