Boletín 4 de octubre de 2017

El sonido del patrimonio

El patrimonio nace en las personas y en la forma que ellas se expresan, es por lo que decimos que tiene un rostro, unas manos, una voz, un aroma y también tiene música y por eso nuestro boletín esta semana quiere invitarle a descubrir cómo suena el patrimonio.

Seguramente si pregunta en Ecuador cómo se canta la poesía le dirán que al ritmo de un pasillo; acompañados de guitarras y requinto se musicalizan los poemas de amor y desamor y se narra los sentimientos del alma.

El guayaquileño Julio Jaramillo fue el encargado de internacionalizar este género y uno de los poemas más bellos de Medardo Ángel Silva, Con el alma en los labios, se convirtió en un ícono de la música ecuatoriana al ser convertido en canción.

Pero la música da origen a la danza, esa que nace del corazón y desde allí se riega a través de los movimientos y provoca sentimientos de alegría y placer. La danza es parte del patrimonio vivo de cada país y es por eso que le invitamos a sentir la danza boliviana, que vence fronteras y une países. Al ritmo de la diablada, los caporales, el tinku, se cuentan y afianzan las historias de los pueblos.

 

Y esas historias que se transmiten de generación en generación forman parte también del patrimonio oral, sin duda podemos  recordar aquellas leyendas que nos contaban las personas sabias, las que no permiten que la tradición muera y entonces nos  cuentan por ahí de las Brujas de Otomí, Vanessa Salas Orduño nos narra esta historia dice que la oyó de “Toquía”, una artesana mexicana que sabía mucho de la vida.

Le invitamos a reconocer a su alrededor cómo se vive el patrimonio.