Nunca desistí, incluso después de un accidente que viví

Categoría: Ejemplares

Nunca desistí, incluso después de un accidente que viví

Marina Arteaga oriunda de Chone-Manabí, ha dedicado toda su vida a la docencia, actualmente es maestra jubilada y recuerda muy orgullosa como ha llevado una hoja de vida limpia, siendo una maestra con camiseta puesta dedicada a su profesión.

Estudió en un colegio religioso pero terminando la primaria empezó a fijarse en la vocación de sus maestras, esto le llamó mucho la atención y la llevó a decidirse por esta carrera.  Para su primer trabajo le asignaron educar en una escuela unitaria a 30 minutos de su casa, ahí conoció a su esposo con el que se mudó a Guayaquil ciudad donde radica actualmente. En su segundo trabajo le asignaron educar en la parroquia Cascol (Manabí) al principio no le gustaba mucho por la lejanía, pero nunca sintió pereza por enseñar en aquel sitio durante 20 años “Recuerdo que tomaba un bus todos los días a las 5 de la mañana, nunca desistí, incluso después de un accidente que viví”.

Sus alumnos la recuerdan como una persona entregada a lo que hacía, con  métodos de enseñanza diferentes a los demás, basados en cariño, empatía y firmeza.

Para Marina su esposo y su familia siempre fueron comprensivos, aun en sus momentos de prueba, se siente agradecida y realizada en la vida  cuando ve triunfar a quienes fueron alguna vez sus alumnos.

Nunca desistí, incluso después de un accidente que viví

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